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Juego

Rompe, juego infantil en Mérida derivado del Rompe-Cacharro

Cervantes Virtual:

En todas las casas existe un desván en donde se almacenan los trastos viejos. A primera vista no parece justificado que se guarden chismes inútiles: pero la imprevisión de los niños y los jóvenes que no se explican la utilidad de lo aparentemente inútil, es tan natural como lo es también que palmoteen de alegría cuando encuentran en esos rincones no pocos objetos en que saciar, divirtiéndose, su afán de destrucción.

El instinto maravilloso que guía a los ciegos, permitiéndoles ir y venir por todas partes a pesar de estar privados del más precioso de los sentidos, prueba cuánto valen en la oscuridad   —10→   los sentidos del oído y del tacto, y éstos pueden desarrollarse, entre los jóvenes deseosos de divertirse, por medio de juegos parecidos al que vamos a describir.

Así se consigue el doble objeto de utilizar cosas que parecen inservibles y aguzar los sentidos por medio de una gimnasia nada penosa.

Un tiesto resquebrajado, un puchero inválido, un cántaro sin pitón, sirven a maravilla, puestos en equilibrio sobre un palo, para que un niño o niña con los ojos vendados y armado de un bastón vaya en busca de esa víctima indefensa y si puede, le atice un garrotazo que con gran estrépito reduzca a cascotes diversos lo que fue puchero.

¡Triste fin de un utilísimo chisme de cocina que allá en sus buenos tiempos era mirado con ojos llenos de codicia por los mismos que hoy le destrozan!

En este juego es preciso dejar al ciego voluntario a distancia razonable de los espectadores para que no les alcancen los tiestos rotos al descargar el garrotazo: a bien que no es tan fácil como parece dar en el blanco llevando los ojos vendados.

Es muy útil este pasatiempo en el concepto de aguzar la sensibilidad del oído y hasta del tacto de los pies.

Fuente y más información: Diccionario Extremeño y Cervantesvirtual.com

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